Henri de Toulouse-Lautrec

Henri de Toulouse-Lautrec

Henri de Toulouse-Lautrec (1864-1901). Litógrafo, pintor y cartelista francés natural de Albi, destacó por su habilidad para retratar la vida nocturna parisina. Eleva la técnica de la litografía a categoría de arte y ayuda a establecer la función de medio directo que tiene actualmente el cartel publicitario.

Era habitual en su tiempo que las familias de la aristocracia estableciesen matrimonio entre sus propios miembros para no perder así sus riquezas, en el caso de los padres de Toulouse-Lautrec, Alphonse de Toulouse-Lautrec-Monfa y Adèle Tapié de Caleyran eran primos de primer grado, esta consanguinidad de sus padres le supuso una extraña enfermedad en los huesos (picnodisostosis). Tras sufrir dos fracturas de fémur, sus piernas dejaron de crecer viendose seriamente acortadas en relación al torso, que mantenía un tamaño normal. Esta deformidad le marco profundamente para el resto de su vida provocándole importantes miedos e inseguridades, el dibujo y la pintura así como el alochol y la vida nocturna le sirvieron como vía de evasión y refugio.

En 1881 se traslada a París para continuar desarrollando su actividad como pintor, es aquí donde establece una mayor cercanía con el mundo del arte y donde encuentra nuevos contactos y amistades guiado por su tío Charley, su propia madre, y algunos amigos pintores de la familia como Jean-Louis Forain, del cual admiraba sus representaciones de la vida nocturna moderna. Tras el cierre del taller de Bonnat en 1882 donde había estado formandose, se ve obligado a cambiar de aires. Henry elige el estudio del maestro Fernand Cormon para continuar su aprendizaje estableciendo relación con otros grandes artistas como Emile Bernard o Vincent Van Gogh.

Henri de Toulouse-Lautrec

Henri de Toulouse-Lautrec

En 1884 monta su propio estudio en el barrio parisino de Montmartre, centro destacado de ocio nocturno que contaba con importantes locales como “Moulin Rouge”, “Le Chat Noir”, “Moulin de la Galette”, el “mirliton”, “Folies Bergère”, el circo “Fernando” o el “Salon de la rue des Molins”. Estos teatros, cafés cantantes, salas de baile y del espectáculo, cabarets, prostíbulos… constituyen uno de los puntos clave en la obra del artista, servían como refugio para Henri, en ellos daba rienda suelta a su creatividad pasando desapercibido entre la gente de los bajos fondos de París.

Entre sus vecinos en Montmartre se encontraba el pintor impresionista Edgar Degas, a el que guarda una profunda admiración y del cual recibe un gran influjo. Ambos se sienten atraidos por los mismos temas, aunque Toulouse-Lautrec termina perdiendo el interés por la representación de paisajes tan propia del impresionismo y se centra en representar la vida que transcurría en los locales nocturnos parisinos. Se distinguía por su habilidad de observación que le permitía captar la psicología y actitudes de los personajes a los que representaba, exageraba los gestos y caricaturizaba el aspecto y semblante de sus modelos para acentuar así su expresividad. Algunos de sus modelos fueron: Jane Avril, Yvette Guilbert, La Goulue, Valentin le Desossé o Cha-U-Kao.

Toulouse Lautrec supone un punto de partida para el Expresionismo. Destacaba por la captación del momento con una técnica rápida y depurada que le permitía captar la figura humana en movimiento. Configura sus obras valiendose del ritmo vital que le da la linea, la simplificación de las formas y el contraste de colores, figuras y planos. Sus obras se reducen a lo esencial captando la espontáneidad del momento con su estilo fotográfico. Sus encuadres y composiciones se ven notablemente influenciados por Degas y las estampas japonesas (Ukiyo-e ‘Estampas del mundo flotante’).

Las técnicas para la elaboración de sus obras eran muy variadas, utilizaba la técnica mixta experimentando con diferentes materiales y mezclándolos entre si, hacía uso habitualmente de óleo, pastel, tiza y tinta china. Como impresor litográfico su aportación fue de gran importancia, realizó innovaciones en tamaño, color y forma.

Su salud se vio gravemente deteriorada por su afición al alcohol, padeció importantes depresiones, parálisis en diferentes partes de su cuerpo y ataques delirium tremens (llegó a disparar a las paredes de su casa al sufrir alucinaciones en las que creía ver arañas). A pesar de haber fallecido joven (36 años) su legado es de enorme importancia para la historia del arte y de la publicidad.

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